Doble sueño

Llevabas el cabello suelto con meneo

que tus pasos exageraban a chasquidos.

Bajabas la calle. Nunca supe de ti.

Tu resplandor quedó prendido

al espejo convexo de un convertible estacionado.

Los árboles rompían el silencio con crujidos.

No era alegre la calle,

no es alegre el silencio sino tranquilo,

cóncavo en la palma de la mano. Después de tu pasaje

pareció que podías llegar. O alguien podía

vernos a los dos en otra parte: ni antes ni después,

sino al costado. Bajabas del convertible

con tricota rosada. La portezuela al cerrarse

implicó otras subidas y bajadas.

Habíamos estado juntos una vez, pero en la vida paralela

tuve el hábito de estar cerca.

Roberto Echavarren

Tomado de Aura Amara. Editorial Cuadernos de la Orquesta, México, 1988