Lenguas indígenas de Argentina

Reseña sobre la situación sociolingüística del toba

Si bien Argentina en su devenir histórico ha invisibilizado la pluralidad etnolingüística que posee, en las últimas décadas esa tendencia se ha revertido, ya que innegablemente el contacto lingüístico es la regla y el monolingüismo la excepción. De este modo, en la actualidad nos definimos como un país multilingüe poseedor una enorme diversidad sociolingüística y sociocultural, donde además del español y las lenguas de migración, existen catorce lenguas indígenas con muy diferentes grados de vitalidad.

Estas diversas lenguas se hablan en distintas jurisdicciones de nuestro país, tal como se consigna en el cuadro N° 1. Respecto de las regiones señaladas es destacable que según datos de la Encuesta Complementaria de Pueblos Indígenas (ECPI) relevada durante 2004 y 2005 por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC), en Ciudad y Gran Buenos Aires se concentra el 16% del total de la población indígena del país representando a once etnias diferentes. No obstante, la invisibilidad de las poblaciones indígenas en la ciudad no hace más que demostrar cómo algunas fronteras lingüísticas son más visibles e infranqueables, mientras que otras son permeables o simplemente desestimadas, por ello esta población muchas veces pasa inadvertida o solapada detrás de otras categorizaciones como migrante, provinciana, entre otras.

Cuadro N° 1

REGION ETNIA FAMILIA LINGÜÍSTICA LENGUA
Salta,
Jujuy y Buenos Aires
collas Quechua quechua
Santiago.
del Estero
criollos quichua (dialecto del este)
Salta,
Jujuy y Buenos Aires
migrantes bolivianos quechua
Chaco,
Formosa, Salta, Santa Fe y Buenos Aires
tobas Guaycurú toba
Formosa pilagás pilagá
Chaco
y Santa Fe
mocovíes mocoví
Salta chiriguanos Tupí-guaraní chiriguano (o guaraní
boliviano)
Tartagal chanés variedad de chiriguano
Tartagal tapieté variedad de chiriguano
Corrientes,
Formosa, Chaco, norte de Entre Ríos y Misiones
criollos guaranícorrentino
Buenos
Aires
migrantes paraguayos guaraníparaguayo
Misiones mbyá mbyá
Chaco,
Formosa y Salta
wichís Mataco-mataguayo wichí
Salta nivaclés nivaclé
Salta chorotes chorote
Desde
el río Santa Cruz al Estrecho de Magallanes y Buenos Aires
tehuelches meridionales australes Chon áonek´o áyen
Neuquén,
Río Negro, La Pampa, Chubut y Buenos Aires
mapuches Mapuche mapuche

Fuente: Censabella (1999), en Acuña y Hecht (2007).

La situación sociolingüística que cada lengua indígena atraviesa es variada, más bien se trata de un abanico con una multiplicidad de opciones y matices: lenguas que se hablan habitualmente en la vida cotidiana, lenguas que conviven tras distintos tipos de bilingüismos o multilingüismos hasta lenguas que lentamente dejan de hablarse y son reemplazadas por otras lenguas dominantes. Debido a esta pluralidad de situaciones, no se cuenta con datos cuantitativos precisos respecto de la cantidad de hablantes de lenguas indígenas que viven en nuestro país, mucho menos otros detalles acerca de los usos de las lenguas. Los datos más próximos los obtenemos de la mencionada ECPI del INDEC, no obstante, cabe remarcar que no son completamente certeros porque remiten a una muestra, y no a la totalidad de la población. Además, sólo se consideró a los hablantes mayores de cinco años, excluyendo así a un porcentaje importante de su masa poblacional. Más allá de estas limitaciones, apelaremos a sus resultados para caracterizar a la situación sociolingüística actual de una de las lenguas indígenas de nuestro país: el toba.

La lengua toba es denominada por sus hablantes como qom l’aqtaqa (el idioma de los qom), y pertenece a la familia guaycurú, autóctona de la región del Gran Chaco (Censabella 1999). A pesar de la denominación generalizada de lengua toba, interiormente no puede ser pensada como homogénea porque se compone por un conglomerado de variedades dialectales marcadas por notables diferencias fonológicas y léxicas (Messineo 2003). La ECPI se efectuó tomando como referencia a aquellas personas que se reconocen como pertenecientes y/o descendientes en primera generación de tobas, y que están distribuidas en dos regiones: provincias del Chaco, Formosa y Santa Fe (75% del total) y Ciudad de Buenos Aires y veinticuatro partidos del Gran Buenos Aires (25% restante). Según sus resultados se calcula un total aproximado de 33.211 hablantes del toba en todo el país.

En el campo de la antropología lingüística y la sociolingüística existen cuantiosos conceptos a los que se puede apelar para caracterizar a la lengua toba, sin embargo, en este breve artículo elegimos sólo uno, el de desplazamiento lingüístico. Este concepto refiere a las relaciones entre distintas lenguas frente a situaciones de contacto lingüístico, caracterizando el espectro de escenarios que viven ciertas poblaciones cuando adoptan una nueva lengua –en general de mayor poder y prestigio– en sus repertorios, renunciando (o no necesariamente) a la lengua que hasta entonces utilizaban en la comunicación cotidiana.

Respecto de la evaluación de la vitalidad del toba, muchas investigaciones dan cuenta de distintos diagnósticos en las regiones del país donde se habla (cf. Manelis Klein 1978; Censabella 1999 y 2002; Messineo 2003; Hecht, 2010). Según se observa cada enclave se caracteriza por múltiples factores, como los movimientos migratorios, la escolarización de los hablantes, las actitudes y valoraciones sobre las lenguas, la discriminación y la franja etaria, entre otros. Dichos diagnósticos indican que, independientemente del patrón residencial, la lengua toba está atravesando un incesante proceso de desplazamiento por el español en la mayoría de los eventos comunicativos cotidianos, en especial en los que participan los niños.
Estos diagnósticos se pueden complementar con tres indicadores de desplazamiento lingüístico que la ECPI presenta sobre el toba, con un énfasis central en lo que acontece entre los hablantes de Buenos Aires.

En primer lugar, respecto de los casos en que se la identifica como lengua materna, en la provincia de Buenos Aires tan sólo un 4% de la población toba reconoce al toba como su lengua materna, y en Chaco, Formosa y Santa Fe un 65%. No obstante, cabe aclarar que la idea de lengua materna es muy controvertida y polisémica, porque puede ser considerada como equivalente a la primera lengua que un niño aprende a hablar o puede ser atribuida a la lengua que es patrimonio de un determinado grupo etnolingüístico.

En segundo lugar, respecto de las competencias que las personas tienen en la lengua toba, en Buenos Aires se calcula que sólo el 12% habla y/o entiende toba, mientras que en Chaco, Formosa y Santa Fe el 78% tiene esas competencias en la lengua indígena.

En tercer lugar, exploremos los ámbitos de uso de las lenguas, en especial el contexto doméstico, ya que se considera que es el espacio por excelencia para la transmisión intergeneracional de la lengua y el principal indicador de vitalidad lingüística. Los datos de la ECPI en Buenos Aires muestran que muy pocas personas explicitan usar al toba para la comunicación familiar. Sin embargo, creemos que esa carencia de información puede deberse a los límites de los censos o las encuestas macrosociales para relevar cuestiones que dificultosamente los hablantes puedan objetivar, como sucede con las prácticas lingüísticas. Contrariamente las investigaciones etnográficas revelan otros usos de la lengua toba en los contextos familiares de Buenos Aires (cf. Hecht, 2010).

A modo de resumen, más allá de los constreñimientos de la ECPI en la cuantificación de hablantes, la situación sociolingüística del toba indica que día tras día son menos los hablantes nativos del toba, y los niños residentes en Buenos Aires son el grupo más afectado por el desplazamiento lingüístico.

Frente a un panorama tan alarmante y donde los mayores números se concentran entre la población indígena más joven, nos parece que las políticas educativas pueden tener un espacio e intervenir para la revitalización. No sólo porque estas pérdidas son irremediables para el patrimonio lingüístico de la humanidad, sino porque muchos de estos niños terminan siendo expulsados del sistema escolar con argumentos que le endilgan la culpa a una supuesta “deficiencia cognitiva” cuando en realidad las causas pueden correlacionarse con la invisibilidad de las diversas situaciones sociolingüísticas. En este sentido, según una investigación de Acuña y Sierra (2002), las jurisdicciones en las que se hablan lenguas aborígenes y variedades dialectales del español en contacto con lenguas indígenas duplican, y hasta triplican, las cifras nacionales de analfabetismo y repitencia.

La Educación Intercultural Bilingüe se propone incluir acciones que den un espacio a las lenguas indígenas en los procesos de escolarización de las niñas y niños que se reconocen como pertenecientes a los distintos pueblos originarios, no obstante, en Argentina parece diseñada sobre un único ideal: niños de comunidades indígenas rurales hablantes de una lengua indígena. En los lineamientos oficiales notamos que se carece de una definición clara respecto de muchas otras realidades que quedan desatendidas, como puede ser el caso de los niños tobas que viven en asentamientos urbanos y no son hablantes de la lengua indígena. Por ello, es importante generar acciones que incluyan a la diversidad de situaciones que atraviesan las lenguas, especialmente para aquellas que están perdiendo espacios comunicativos frente a la presión de las lenguas hegemónicas como el español. Caso contrario, más allá de los mandatos o discursos escolares a favor de la diversidad étnico-lingüística, en la medida en que una lengua indígena pareciera estar perdiendo espacios de uso y la escuela no interviene para su recuperación, consideramos que aún estamos muy lejos de alcanzar un enfoque intercultural. Justamente, estas indefiniciones acerca de la meta lingüística de la Educación Intercultural Bilingüe acarrean complejos corolarios que propician formas sutiles de discriminación y exclusión de los niños indígenas dentro de las aulas de nuestro país.

Bibliografía Citada

ACUÑA, Leonor y Ana Carolina HECHT (2007) “Palabras y Silencios en las escuelas: niños y niñas migrantes y de pueblos originarios”. En: Thisted, Sofía et al. (comps.) Género, generaciones y etnicidades en los mapas escolares contemporáneos”, pp: 77- 87. La Plata: Dirección General de Cultura y Educación de la Provincia de Buenos Aires.

ACUÑA, Leonor y María Concepción SIERRA (2002) “Educación intercultural bilingüe en el departamento Ramón Lista (provincia de Formosa): comparación de propuestas y situación actual”. En: Menéndez, Salvio et al. (eds.) Las teorías lingüísticas frente al nuevo siglo. Actas del VIII Congreso de la Sociedad Argentina de Lingüística. Mar del Plata: Sociedad Argentina de Lingüística.

CENSABELLA, Marisa (1999) Las lenguas indígenas de la Argentina. Una mirada actual. Buenos Aires: EUDEBA.

——– (2002) Descripción funcional de un corpus en lengua toba (Familia Guaycurú, Argentina). Sistema fonológico, clases sintácticas y derivación. Aspectos de sincronía dinámica. Tesis de Doctorado. Córdoba: Universidad Nacional de Córdoba.

HECHT, Ana Carolina (2010), “Todavía no se hallaron hablar en idioma” Procesos de socialización lingüística de los niños en el barrio toba de Derqui, Argentina. Lincom Studies in Sociolinguistics 09, Múnich: Lincom Europa Academic
Publications.

MANELIS KLEIN, Harriet (1978) Una gramática de la lengua toba: morfología verbal y nominal. Montevideo: Universidad de la República.

MESSINEO, Cristina (2003) Lengua toba (guaycurú). Aspectos gramaticales y discursivos. Lincom Studies in Native American Linguistics 48. Múnich: Lincom Europa Academic Publisher.

Ana Carolina Hecht

Ana Carolina Hecht es Dra. en Antropología por la Facultad de Filosofía y Letras (Universidad de Buenos Aires). Becaria Posdoctoral del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET). Docente de la materia “Elementos de Lingüística y Semiótica” y “Lingüística Intercultural” de la Facultad de Filosofía y Letras (UBA). Actualmente, codirige los proyectos “La investigación etnográfica sobre y con niños y niñas: Revisión y exploración” y “Educación Intercultural Bilingüe” (Programa de Reconocimiento Institucional de Equipos de Investigación - FFyL, UBA). Realizó estancias posdoctorales de docencia e investigación en Chile, Brasil y México. Ha publicado capítulos de libros y artículos en revistas especializadas nacionales y extranjeras en lingüística, educación y antropología. También es autora de materiales didácticos y de lectura para escuelas con matricula indígena de Formosa y Salta (Argentina). E-mail: anacarolinahecht@yahoo.com.ar