Y después de ese tiempo…

Y después ese tiempo de convalecencia
el pabellón con una suave fila de camas de hierro frente a
largos ventanales

ir hasta los vidrios con un rengueante
camisón de franela cubriendo el deterioro.

el campo es una helada curva hacia la ruta, el plateado
sonido de los álamos, portones movibles que separan
camiones tapados con lona, cortezas empalidecidas por la
cal, las líneas de alambre manchadas de ligustro
paisaje blanco   espuma de la peste
el cartel de chapa se agita en la intemperie, como la
bandera de una patria se desparrama para cubrir el
cuerpo de los tullidos
un amargo olor quemado desprende la
estufa con velas de loza entristecidas por el humo
las sábanas se desparraman en los mosaicos
sin orden. El ventanal dilata un páramo de arcilla
empapada. Dibujos de agua adornan la tierra fría
ventanal de La Matanza

tengo mi zapato en la mano
de cordones apretando el cuero, de alta suela negra:
un zapato de invierno.

Leonor García Hernando