Poder y dependencia

Los sistemas de poder de los países latinoamericanos se constituyeron de manera “natural” en y sobre la estructura de una sociedad que fue formándose en sucesivas dominaciones de carácter colonial e imperialista. Los intentos exitosos y fallidos de romper con la dominación oligárquica siempre encontraron su principal obstáculo y, a la vez, su principal motivo de orientación política en las fuerzas sociales que habían provocado la incorporación de las naciones del continente como factorías en el mercado mundial capitalista. Durante más de cien años un grupo de potencias –Inglaterra, Estados Unidos, en menor medida Francia y Alemania– lucharon por la hegemonía y el control de estas áreas con el comercio, la inversión de capitales, la presión política y la intervención militar, contribuyendo a la formación de una red de intereses integrados al sistema capitalista mundial. Latinoamérica fue el primer intento en el mundo de organización de la dependencia dentro de los marcos que posteriormente se llamaron neocoloniales. […]

Los movimientos de liberación nacional rompen con la estructura en los dos sentidos de su manifestación concreta. Liquidan el orden imperialista y, con él, el dominio de los monopolios sobre la sociedad. Y terminan con los moldes que limitan y parcelan la creatividad colectiva del trabajo social. En los movimientos de liberación se constituye el ser social como ser integral opuesto al individualismo parcelado de la sociedad imperialista. El sujeto colectivo pasa a dirigir (producir) conscientemente a la nueva sociedad. Este sujeto colectivo, el ser social de los pueblos que luchan por liberarse, se expresa revolucionariamente en la conciencia nacional y en la construcción de la sociedad nacional independiente.

 

Roberto Carri